hemos llegado ya?

domingo, julio 31, 2005

Diario de una becaria (I)

Ojo al edredón Ikea
No soy nadie si el día que madrugo no me echo una siesta. Cogí el hábito hace sólo un par de años, cuando me tocó turno de mañana después de dos años de turno de tarde y pasaba las tardes en estado catatónico. Antes era de las que tenía un dolor de cabeza chungo después de echar la cabezadita, pero Manu me comentó un día que se echaba siestas en la cama, en pijama, arropado y todo, y entendí que esa era la solución; y mano de santo, oye (aunque luego te despiertas toda confundida sin saber si son las 7 a.m. o las 7 p.m.).
En fin, que tras pasar dos tardes en el laboratorio sujetándome los párpados, el viernes pasado la ingeniero en cuyo despacho dejo mis cosas no vino (ya le he pillado el horario, se va a las 12.30 todos los días y los viernes directamente no viene, es muy grande esta mujer) y terminé en la enorme mesa vacía que tengo, totalmente sopa, con la cabeza apoyada en los brazos. Mi hermano, que ha estado unos días de visita, se partía y me decía que llevase una almohadita de iberia que pulula en mi habitación para las visitas y la dejase guardada en un cajoncillo. El caso es que no debe de ser mala idea porque hoy he apoyado la cabeza en el jersey y vamos, he soñado y todo. A los 20 minutos ha sonado el despertador del móvil, me he levantado toda digna, me he atusado un poco y me he quitado la salivilla de un lado de la cara, y he bajado al laboratorio como si tal cosa. Y antes abría un ojo cada vez que oía ruido en el pasillo, pero ya, ni eso. Ayer, que tenía que estar más o menos con el pie en alto, pues desparramadísima, con un pie descalzo con bolsa de hielo sobre la mesa, el otro, zapatilla "on", en el suelo, y cabeza hacia atrás, boca probablemente abierta. Con tantas confianzas, el día menos pensado entra alguien y lo flipa, claro. Que sólo me queda tumbarme en la mesa con una mantita (frase de la que podemos deducir que la idea se me ha pasado por la cabeza).
Ante la evidente pregunta, "pero es que nadie te echa de menos??", tengo que aclarar que tenemos unos 45 minutos oficiales para comer. Así que normalmente vamos todos más o menos juntos a la Kantine, comemos a velocidad de vértigo y luego volvemos corriendo a las oficinas otra vez, para tener más tiempo dedicado a la Kaffee Pause, que es el equivalente a la siesta pero en plan sociable, y es entonces cuando me escaqueo vilmente. Que para coleguear ya están los tiempos muertos entre ensayo y ensayo, hombre. A todo esto, comemos a las 11 de la mañana, no os lo perdáis. Cuando empiezas a abrir el ojo zas, te plantan una pechuga de pollo delante. Y luego nadie come nada hasta las cinco de la tarde, que es cuando salimos. Todo muy normal (pero reconozco que a las 11 como lo que me echen).

miércoles, julio 20, 2005

De ensayos



El primer día de novata pardilla me ha dejado para el arrastre, y es que yo he nacido para vivir a la bartola, como las pavas del anuncio de martini, leñe. Para mi sorpresa aún no se habían olvidado de mí, y nada más llegar me han hecho un tour guiado por instalaciones y empleados. He pasado a ser oficialmente conocida como die spanierin, y mi aportación ha sido básicamente nula, que para eso soy la nueva. Aunque reconozco que me va a venir genial, esto no lo voy a volver a hacer en mi vida. Resulta que hoy estaban ensayando unos paneles solares de no sé qué satélite para la agencia holandesa. Gran importancia, y gran coñazo, porque entre ensayo y ensayo los holandeses comprueban los cálculos mil millones de veces para no dejar cabos sueltos, y eso supone espera absurda pero necesaria para todo el equipo alemán (en el que casualmente me encuentro). Todo esto, con las "clean sachen" puestas, que tenemos que pasar al mega lab con bata de plastiquillo, gorrito y fundas para los zapatos. No sé qué es más sexy, si el gorrito o las fundas para los zapatos.

Con tanta espera he hecho un amigo y todo, un ingeniero como de mi edad, que lleva 3 semanas en la empresa muerto del asco porque no le dejan hacer nada. Estuvimos comentando que cuando acabas la carrera no tienes ni idea de nada y que los primeros meses de currele te dedicas a aprender, a ganar experiencia y tal, y creo que le tranquilizó la facilidad con que llevo mi vida contemplativa. Claro que a mí me ayuda el estar todo el día muerta de sueño (tengo que madrugar lo nunca visto).

Cuando decidí que me iba y que hasta mañana, tuve que ir a las oficinas a por mis cosas sola, y por supuesto, me perdí. Y no sé cómo, joder, porque me enseñaron hasta un mapa y no parecía tan complicado. Además uno de los ingenieros se partía cuando le pedí a otro que me explicara como salir. Pues al final dejé el delantalillo y el gorro en un cuarto de delantalillos que no era el mío, y tuve que dar media vuelta al edificio por fuera. Además, luego al querer volver a entrar, tuve que llamar al telefonillo porque mi tarjeta no funciona (y tengo que decirlo mañana en personal, que se me va a olvidar), y llamé a la extensión de una tal Frau Kolb, que pensé que era una secretaria que conozco, y me salió una voz de tío, con lo cual me quedé en blanco y entré gracias a uno que pasaba por ahí y que me abrió. Luego averigüé que la secretaria se llamaba Frau Köhler, y que la Kolb es mi compi de despacho (no es compi exactamente, es una tía que tiene un despacho enorme y le sobra una mesa con un ordenadorcillo viejo, y ahí es donde dejo mis cosas). Y contaría algo sobre esta mujer, pero no la he visto las 3 veces que he estado en la habitación (aunque he aprovechado para cotillear un poco y a juzgar por las fotos tiene unos cuantos hijos y le gustan mucho los gatos).

De vuelta


El vuelo bien, sin incidentes, excepto mogollón de turbulencias nada más despegar. Leve momento de tensión cuando un pasajero queda atrapado en el pasillo, a la altura de mi asiento, por el carrito de bandejas de comida y el carrito de las bebidas y se pone a increpar a las alemanas azafatas a ritmo de "pos yo me meo aquí mismo, bonita" en un perfecto acento andaluz. Y um, nos pusieron una especie de bizcocho de postre, con lo que junto con el panecillo de siempre, al quitar la bandeja me encontré que estaba semi sepultada por las migas. Alguien sabe qué cohone pasa con las migas en los aviones? soy así de torpe o se reproducen solas? harvest!

Llegué justo a tiempo para dejar las cosas, cambiarme de camiseta y salir pitando a una tienda de móviles. Me va a resultar complicado reponer el móvil chorizado (joder, y es que estaba demasiado relajada con el tema), así que estoy algo frustrated, pero sobre todo, muy desvalida. Que sí, que me queda el correo electrónico, pero no es lo mismo...
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