hemos llegado ya?

miércoles, julio 20, 2005

De ensayos



El primer día de novata pardilla me ha dejado para el arrastre, y es que yo he nacido para vivir a la bartola, como las pavas del anuncio de martini, leñe. Para mi sorpresa aún no se habían olvidado de mí, y nada más llegar me han hecho un tour guiado por instalaciones y empleados. He pasado a ser oficialmente conocida como die spanierin, y mi aportación ha sido básicamente nula, que para eso soy la nueva. Aunque reconozco que me va a venir genial, esto no lo voy a volver a hacer en mi vida. Resulta que hoy estaban ensayando unos paneles solares de no sé qué satélite para la agencia holandesa. Gran importancia, y gran coñazo, porque entre ensayo y ensayo los holandeses comprueban los cálculos mil millones de veces para no dejar cabos sueltos, y eso supone espera absurda pero necesaria para todo el equipo alemán (en el que casualmente me encuentro). Todo esto, con las "clean sachen" puestas, que tenemos que pasar al mega lab con bata de plastiquillo, gorrito y fundas para los zapatos. No sé qué es más sexy, si el gorrito o las fundas para los zapatos.

Con tanta espera he hecho un amigo y todo, un ingeniero como de mi edad, que lleva 3 semanas en la empresa muerto del asco porque no le dejan hacer nada. Estuvimos comentando que cuando acabas la carrera no tienes ni idea de nada y que los primeros meses de currele te dedicas a aprender, a ganar experiencia y tal, y creo que le tranquilizó la facilidad con que llevo mi vida contemplativa. Claro que a mí me ayuda el estar todo el día muerta de sueño (tengo que madrugar lo nunca visto).

Cuando decidí que me iba y que hasta mañana, tuve que ir a las oficinas a por mis cosas sola, y por supuesto, me perdí. Y no sé cómo, joder, porque me enseñaron hasta un mapa y no parecía tan complicado. Además uno de los ingenieros se partía cuando le pedí a otro que me explicara como salir. Pues al final dejé el delantalillo y el gorro en un cuarto de delantalillos que no era el mío, y tuve que dar media vuelta al edificio por fuera. Además, luego al querer volver a entrar, tuve que llamar al telefonillo porque mi tarjeta no funciona (y tengo que decirlo mañana en personal, que se me va a olvidar), y llamé a la extensión de una tal Frau Kolb, que pensé que era una secretaria que conozco, y me salió una voz de tío, con lo cual me quedé en blanco y entré gracias a uno que pasaba por ahí y que me abrió. Luego averigüé que la secretaria se llamaba Frau Köhler, y que la Kolb es mi compi de despacho (no es compi exactamente, es una tía que tiene un despacho enorme y le sobra una mesa con un ordenadorcillo viejo, y ahí es donde dejo mis cosas). Y contaría algo sobre esta mujer, pero no la he visto las 3 veces que he estado en la habitación (aunque he aprovechado para cotillear un poco y a juzgar por las fotos tiene unos cuantos hijos y le gustan mucho los gatos).
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